Archivo | febrero, 2013

No se puede

27 Feb

Desgraciadamente no se puede, hacer una dieta en la que no ruede,

Salir viernes sábado domingo y jueves

Y que me pidas que el Lunes esté radiante por que no se puede.

Desgraciadamente todavía no se puede, no se puede y no se puede,

Pedirme que sonría, que esté depilada, fresca y que juegue

A ser miss “lo que el pueblo quiera” por que ni quiero ni se puede,

Por que los años, las miradas y los mangos de las bolsas duelen,

Por que donde único me saludan es en el seven eleven.

 

Son las típicas historias…

– Disculpe señorita que la turbe y la moleste pero no puedo dejar de preguntarle de donde diablos sale esa peste.

– Lo siento es mi bebé, es que ya son más de las tres, y entre la compra, la comida e ir al colegio a recoger…

– Siento interrumpirla pero ese es su problema, esto es transporte público y no está sola en el planeta, mi nariz y la del resto tienen derecho a respirar, ya es bastante con el sudor general, como para que ahora usted lo venga a aderezar.

– Sería tan fantástico, no tener que depender, de justificar lo innecesario y mucho menos de lo que usted no puede entender, sería muy hermoso poderle responder, ya que esto que ahora digo no lo digo, lo pienso mientras me disculpo ante usted….lo siento… pero realmente lo que pienso que es que ya quisiera verle con todo esto a cuestas, por que cuesta y no me acuesto hasta mucho después de lo que lo hace usted, sería tan hermoso hacerle comprender, pero no se si es imposible o no me importa, no lo sé. Lo que si se, es que…desgraciadamente no se puede.

– El qué?

– Hacerles entender.

 

–       Cada mañana me levanto muy temprano, desayuno brazos en arco mirando desafiante la obra de enfrente, los veo trabajando y ya los odio de repente. Me visto y pienso en ellos, me pondré el abrigo y hasta gorro, lo que sea por no escucharlos. Pero cuando bajo por la calle muy despacio, mirando al suelo, casi les huelo antes de que comiencen a gritar:

–       Guapa!…ven pa’ca!

–       Y me sonrojo y quiero que se caiga su andamio, no es posible, en que mundo vivimos, neardentales unineuronales de limitadas capacidades mentales, descarados enmascarados con tierra, cemento y demás materiales.

Así fue durante años, pero un día al pasar, tenía preparado el gesto de desprecio cuando…cuando…solo me acompañó el silencio. Y sabes qué?…empecé a preguntarme si ya no les gustaba, no es que me importe pero…¿por qué ya no me gritaban? Desconsiderados, maleducados, que se creen?, que pueden maltratarme?, bailarme el agua y después dejar ahogarme?

 

– ¿crees que se puede entenderlas?, desgraciadamente…no se puede.

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El enemigo

19 Feb

Cuando la cosa está como está, que la sonrisa parece casi un privilegio, un bien de valor casi inalcanzable porque, claro, quien va a reirse cuando los medios nos ponen lentillas de desahucios, suicidios, problemas a corto, medio y largo plazo y nos impiden pestañear, porque pestañear significa no estar comprometido.

Como vamos a carcajear si “con los tiempos que corren” encima nos roban, nos cortan las piernas y nos dicen que la solución está en correr, pero manteniendo la calma mientras se queman las cejas.

 

Y el techo de la cama es una pizarra donde no salen las cuentas, y las ovejas que saltan para conseguir dormir se convierten en un producto aprovechable. Y las conversaciones de ascensor ya no son del tiempo, y todos somos expertos en economía, y estos políticos son, y se merecen, y si fuera por mi…

 

Como vamos a conseguir olvidar, que también hace falta, y recordar, que es fundamental, que siguen habiendo cosas muy importantes para ser feliz. Sobre todo porque ya no es cuestión de añadir esa felicidad a otra, sino porque se convierte en prioritaria para la supervivencia.

Cuando todo eso me abruma, recuerdo a Gila, llamándo por teléfono a la guerra, para pedir que si pueden parar un momento. Es la genialidad del absurdo, pero tenemos que recordar que ese absurdo es transitable, es real, que el tiempo en el que consigues olvidar el tedio de tanta mala noticia es un tiempo auténtico en el que…por un rato, los problemas no lo son tanto. Puntos de vista.
Nos hacen tambalear nuestra vida perfecta, diseñada, tendremos que crear otra, donde podamos acurrucarnos tranquilos y felices, tirar lastre, adaptarnos como nos adaptamos al agua y después a la tierra y después a los árboles y después al azulejo.

Tendremos que evolucionar, pero ahora no se trata de pulgares oponibles, no. Ahora se trata de mentes reversibles, de conciencias aplicadas, se trata de conocer el nombre del vecino.

Es tiempo de colaborar, de hacer manada, de recordar que somos un bicho social, no un bicho independiente atrapado entre cuatro paredes.

Es tiempo de volver a entender que si haces daño a uno nos haces daño a todos.

Así que llamemos, y cuando lo cojan digamos ¿Es el enemigo?, que se ponga.

El juguete de mi infancia

18 Feb

Santa Cruz es un asco, lo sabemos, huele mal, admitámoslo, no hay movimiento cultural, es una ciudad dormitorio, es vieja pero no lo suficiente para ser interesante, es nueva pero no lo suficiente para ser moderna. Es pequeña pero no como para tener el encanto de un pueblo, es grande pero no como para gozar de la impersonalidad de una gran ciudad.

Pero aquí me crié, en el barrio Duggi, corriendo por Serrano, patinando por Castro y jugando partidos de fútbol en una calle empinada, 18 de Julio, cuando conservaba aquella acera ancha en la que nadie quería cubrir la portería de abajo, porque tocaba correr a por la pelota hasta debajo de cualquier coche.

Cursé adolescencia en el Sanabria, con tantos rincones secretos y una plaza de la tortuga que nunca tuvo tortuga en aquellos tiempos. Vigilados por la tetuda, con olor a frutos secos en el suelo pegajoso, midiendo mis éxitos por la cantidad de escalones que era capaz de saltar.

Y entre salto y salto descubrí el Toscal, con sus calles escondidas con la esencia de esta ciudad, objetivo deseado de cualquier fotógrafo, con casas de puertas abiertas, de mujer en bata, de regadera y geranio.

Y jugaba en el campo de tierra al lado de estadio, mitad campo, mitad parquing. Y subía y bajaba las calles fortaleciendo muslos, los chicharreros tenemos los mejores muslos de Canarias, porque si quería socializar había que ir hasta la “U”, allá por donde atracan los barcos, y escondernos tras los cristales para fumar un cigarro entre toses.

Y si viene tiempo sur nos quejamos, pero si las nubes se quedan atrapadas en Anaga sabemos que ahí está el Alisio, bondadoso compañero. Y vemos claramente lo que pasa en la isla de enfrente, desde la ventana de nuestra casa.

Y nos conocemos todos, aunque sea de vista, y tocamos el amable tacto de la corteza en cada calle, y sentimos nuestra la rambla, donde es obligatorio alzar la cabeza a modo de saludo silencioso a cada par de pasos.

Santa Cruz no es, posiblemente, la mejor ciudad del mundo, pero es el juguete de mi infancia, me cuidó para que fuera lo suficientemente bueno como para haber sido criado en un pueblo y lo suficientemente avispado como para haber sido criado en una ciudad. Con el mar a tiro de braza, con la arena de la playa metida en el ADN, con historias en cada portal, en cada esquina, no hay una calle de esta ciudad que no haya vivido algo conmigo.

Santa Cruz. Un trocito de todo en medio de un trocito de nada en el medio del mar.

Gracias por carecer de callejones sin salida.

Letras

17 Feb

Remítete a las letras, átalas en corto, trocéalas, trátalas tal y como tienen que tratarse. Ten ternura con ellas, tómalas con talante, tensalas y tira de algunas traviesas que tienden a tontear.

Ten siempre en tu mente clara este mantra: Las letras son trazo, son trama, son truhánes pero sobre todo, travesía.

Él y Ella

14 Feb

Encantado de conocerte…

Él dibujaba trozos de cielo mirando el techo.

Ella esperaba frente a un reloj parado y susurraba “tic, ..tac…tic, ….tac” a ritmos desacompasados que nada tenían que ver con el pulso real del tiempo que el hombre lleva intentando medir toda su historia.

Él agarraba pedazos de aire con las manos y los lanzaba a un lienzo roto que tenía, con un agujero en el centro. “Arte efímero” lo denominaba, con aquella sonrisa idiota que te cautivaba.

Ella se despertaba pensando siempre que era el día de Reyes y corría, cada mañana, ilusionada como una niña, hasta el salón. Y lejos de decepcionarse al ver que allí no habían regalos, descubría algún objeto que había olvidado que tenía y decía: “ahí está, justo lo que quería”.

Él se acostaba justo cuando ella despertaba, y soñaba que repartía objetos olvidados a personas olvidadas.

Estaban destinados a jamás conocerse, estaban destinados a nunca encontrarse.

 

Yo supe de ellos por separado, no importa donde, y se unieron un día en mi cabeza, en esa parte del imaginario donde se forjan las más hermosas historias, un día que me senté a escribir unas palabras.

En el papel comencé a describirlos, envueltos en metáforas, porque ellos eran muy metafóricos, imposibles de definir con datos concisos y prácticos.

Y en el papel los acabé presentando tras describirlos; Él, esta es Ella, Ella, este es Él.

 

Puede que se enamoraran irremediablemente o puede que ni siquiera se dieran cuenta de que estaban uno frente al otro, no lo se la verdad, dejé de escribir sobre eso para darles algo de intimidad entre la tinta de estas otras palabras que están escritas, solamente, para que no mires arriba, al inicio de este relato, donde Él y Ella andan conociéndose ahora mismo.

 

Efímero y Dorado

3 Feb

De repente estás en el sitio indicado, en el momento adecuado, haciendo lo que te gusta, lo que tienes que hacer, y todo se conecta para proponerte una oportunidad. Ahí no debes dejarlo pasar, no lo hice y apareció la campaña de Dorada, que tantas alegrías me está dando, aunque soy consciente de que será efímero, el trabajo vendrá luego, en mantenerse.

Hay mucha gente detrás de mi actual felicidad, benditos culpables de esta catársis que hace que mi carrera avance un poquito más deprisa. Nombres con caras, nombres con trabajo duro.

La felicidad trata de atesorar momentos como estos, filtrar su energía y dosificarla en el tiempo, para cuando los momentos no sean tan buenos. Mientras, pienso seguir disfrutando de cada instante de embriaguez.

 

Jamás pensé que un día escribiría un anuncio para Dorada, jamás pensé en compartir escena con Pepe Benavente, o micrófono con Calero, o tablas con Ignatius, todos ellos afamados artistas…pero también disfruto, y mucho, de seguir compartiendo profesión con mis compañeros, que, amigos o no, forman un crisol variopinto, talentoso e igualmente merecedor de una atención mediática como la que ahora estoy yo recibiendo.