Archivo | marzo, 2013

Lo indecible

26 Mar

El dedo que investiga entre las notas de un piano,

el viento rompiéndose en dos al atravesar una hoja en lo alto de un árbol,

la intuición que hace mezclar colores en una paleta de esas con pintura seca que forma montañas,

el impulso eléctrico que ordena en el último momento a un brazo fabricar una curva,

la observación, el ensayo, la repetición,

la invasión que produce un ritmo y te obliga a mover los pies,

el sueño de captar para siempre un momento,

la búsqueda de la inmortalidad,

la referencia, el aprendizaje, la superación,

la vocación, la bendita corriente que nos lleva siempre al mar, al de dudas y al que nos riega,

la casi imposible tarea de decir lo que sentimos en melodías o en frases que se abrazan y golpean cuando van a terminar de ser pronunciadas,

el gesto, la lengua, los dedos,

el pánico amigo que te cuestiona a cada instante ¿qué y para qué?,

el “no me queda más remedio”,

la necesidad imperiosa, la imposibilidad de escapatoria, la inercia bien sentida, el fin último:

expresar,

Es decir,

El Arte

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Inmensamente pequeño

14 Mar

 “Activa la lluvia” –> www.rainymood.com

 

Deseaba ser pequeñito, y esconderse entre los pliegues de su manta, temer cada gota de aquella lluvia que golpeaba la ventana como si cada una fuera un mar infinito. Quería tener miedo de lo inmenso, para apretarse con un pánico travieso a cada golpe de relámpago.

Amaba las lluvias y los vientos, porque con ellos venían las emociones olvidadas de una infancia feliz, adoraba el sonido de las aguas saludando el suelo, porque con ellos podía fundirse con excusa contra el pecho de su amada.

 

 

Deseaba ser enorme y que lo vieran, bien iluminado sobre las tablas de un escenario, enfrentar cada silencio y rellenarlo, en las horas en las que su oficio le espetaba de modo chulesco: ¿y ahora, qué vas a decir para que rían?. Amaba ese terror, el que te hacía preguntarte, antes de subir y agarrar el micrófono: “¿qué diablos hago aquí?, yo no sirvo para esto”.

 

Estaba loco por los miedos, los de las lluvias y los de los abucheos, porque con ellos crecía cada día un poco más y podía elegir a su antojo, día si, día no, ser pequeño como un cisco, o enorme como un trueno.

O ser, en días alternos, inmensamente pequeño.

Esperar

6 Mar

Soy ese entre muchos otros, pero a veces, soy ese, …el que espera. Ya vendrá el que se impacienta y el que canta, el que sueña y el que planea,

ya vendrán,

ahora soy solo,

el que espera.

 

Soy bueno en la espera, podría esperar siempre, podría esperar sin saber que espero, podría tan solo sentarme en el segundo escalón de un portal de tres peldaños, encenderme un cigarro y esperar.

A eso me refiero, no hablo de un ansia a que algo llegue y por el que no me muevo, no hablo de esperar a que las cosas ocurran sin caminar ni un pasito hacia ellas. No, me refiero a la espera de sonrisa de medio lado, a la espera en la que te das cuenta de lo rápido que crece la hierba, a la espera que descubre que la sombra de un centímetro de tu camiseta más la forma de un centímetro de roca, crean un dragón con sus escamas, sus alas y su fuego.

 

Esperar te

Esperar me

Esperar lo

Esperar se

Esperanza

Esperpento

Esputo

Eso

Es

 

Soy el que espera, un tipo sin prisa, capaz de escuchar por los ojos, de ver por los oídos, sin miedo al reloj, sin frío a la noche, grata compañía, soledad rebuscada, esperar es cosa mía. Y pasa el tiempo y el tiempo pasa, ese al que ignoro gritando, y le agradezco a la espera, o a las ganas de esperar, me agradezco ser, cuando soy, el que espera, por que estar a la espera me hace moverme por dentro, para descubrir que carajos estoy esperando, y mientras….

 

por el camino

 

ir creando.