Archivo | mayo, 2014

Currículum Alternativo

21 May

Nací de madrugada, pero eso a nadie le importa. Tengo la edad de un personaje de ficción. Soy el pequeño, pero el más alto.

La banda sonora de una película a punto de comenzar, que con sus primeros acordes intenta insuflarte la pasión de quien la ideó. Así me siento.

El primer impulso, la primera brazada, la primera palabra, el primer hombro desnudo que descubres, el primer olor a piel. Así me esfuerzo por sentirme.

El niño que descubre que detrás de aquel edificio, está el resto del mundo. El niño que descubre que mezclando dos colores, nace un tercero. El niño que crece y descubre que crecer es mejorar la manera de seguir jugando. Así estoy siempre.

Escalando montañas de palabras. Bailando con miedos. Jugando al escondite con lo tóxico. Dejando que los cócteles químicos se asienten, se hagan míos. Así vengo estando.

El pesado que echa azúcar de más en cada frase. El idiota de la guitarra en las acampadas. El que quería deprimirse, solo un poco, cuando llovía tras la ventana. El sensible comercial, el bohemio de revista, el que disfruta de las emociones y deja que le atraviesen. Así he sido siempre.

El que sabe que decir “soy así” es uno de los más claros actos de vagancia. Porque mutar es, intuyo, algo inteligente. Eternamente equivocado. Viviendo donde se hace pie, pero se puede bucear.

Absoluto echador de menos. Profundo creador de más. Yonki de la dulce melancolía. Adicto a la completa felicidad.

Tú. Yo. Mi. Él. Ella. Ser. Padre invisible. Niñato flojeras. Flaco. Calvo en ciernes. Adulador. Mentiroso de profesión. Idiota a sueldo. Amante dedicado. Amante poco delicado. Antiguo deportista. Futuro barrigón. Conductor de la curva de los treinta. Maricón frustrado. Canario enamorado. Odiador de murallas. Inventor de cualquier mundo que evada. Evocador. Ansioso. Miedoso. Futuro quien sabe. Eterno quien soy. Reconstructor.

 

Aarón Gómez. Currículum alternativo.

Para cualquier cosa, voy volando.

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El dolor más dulce

18 May

El dolor más dulce

Es tener que olvidarte sin llegar a conocerte. Es saberte de memoria sin tener idea de ti.

Es planear una vida a tu lado vestido de despedida, es lamerme estas heridas, es creerme pobre de mi.

 

Me guardo este dolor tan amargo, rehago mi hoja de ruta, me pongo doble de azúcar, y sin remedio me hago cargo, me sumo de nuevo al letargo de este verano largo, ya se verá.

 

Este dolor tan dulce

De no aceptar los finales, de no romperte las telas, de inventarme una secuela, de no parar de imaginar.

Qué hubiera sido de este cuento, si en vez de esperar al tiempo, hubiera corrido en su busca, con espada, sin armadura, y aquellas ganas de matar.

 

Me guardo mi moraleja, impugno este ‘the end’ sin beso, patearé hasta que se quiebren los huesos, o hasta que acabe entre rejas, que es, de lejos, mucho mejor final.

 

Porque este sonar sin ruido, este silencio forzando al olvido, ni es cierto ni es natural.

Los gritos los callan las bocas, y no bolsillos repletos de rocas, que aquí, compuesto y con traje, y con esta ventana rota, aún contemplo el paisaje.

 

El dolor más dulce lleva doble de ausencia, y un recuerdo que repite.

6 May

Existe una cosita, un algo pequeñito, una cuota a plazo fija casi imperceptible que se paga por ser feliz. Un remanente que queda ahí, un poso al que acudir, compuesto por ciscos diminutos que tienen la dudosa habilidad de fugarse a la primera corriente de aire.

Existen también cementos que fijan en recuerdo, el anterior y el que, ahora, se está fabricando. Escribo mientras me dibujo una sonrisa. Por lo que soy ahora, por haber encontrado un nuevo pegamento con el que diseñar el collage de nuestro momento, real y maravillosamente inventado por dos mentes especiales, por dos dementes adictos al detalle.

Desnúdate, desnúdame, de ropas y frases hechas, haz que elija como estás haciendo, el camino sin marcar, el sendero cerrado por peligro de desprendimiento, la ruta mágica, allí donde nada se sabe del último que la tomó.

No quiero mapas, no quiero timón, señalaré la dirección al grito de “tierra” y haré el ruido del romper de las olas con la boca mientras empuño una espada invisible.

Juega conmigo, para siempre, pero antes, te muestro mis juguetes, uno a uno, como un niño que conoce a una niña y la lleva de la mano a mostrar sus tesoros.

Pasa, acuéstate, vamos a buscar formas en las nubes.