Archivo | agosto, 2014

Vivir opinando

10 Ago

En este libro en blanco que se nos regala con la primera nalgada, uno, en el mejor de los casos, puede elegir que hacer con su tiempo, a qué dedicar los esfuerzos, qué habilidades aprender partiendo de las características innatas que la genética nos haya brindado…, o puede ponerse a opinar.

La opinión, siempre se dijo, como el culo, la tenemos todos, tan solo hay que engalanarla con algo de verborrea, maquillar los estertores para que no huelan demasiado a envidia, practicar primero con los abuelos frente a una obra, luego en un bar viendo un partido de España y ya está uno casi listo para escribir a doce puntos y con renglón y medio de separación que, el tal Usain Bolt, en realidad no es tan rápido, sino que el mundo gira demasiado despacio.

Opine, vomite sus frustraciones en cursiva, explique al mundo por qué anda tan equivocado aplaudiendo a unos o criticando a otros, ilustre con su incomprendida genialidad de escritorio en que dirección deberíamos ir, posiblemente tras usted. Díganos, por favor, en un plató de televisión con los dientes blanqueados y demasiada gomina, por qué debe usted exponer su opinión gritando por encima de los demás.

Para cada cosa que adoro hay un parecer muy bien escrito que lo tacha de basura. Y andaba jodido con eso, hasta que me di cuenta de que no quiero tener buen gusto, sino disfrutar con gusto de las cosas que me gustan.

Debe ser muy difícil el oficio de líder de opinión, usar la bílis como tinta y escribir de medio lado, mirando por encima de su propio hombro, para analizar con templante helado el trabajo de los demás, emitiendo un juicio final que lo hunda o catapulte, a lo operación triunfo.

Lo único malo de tal oficio es, que al levantarte por la mañana, dependes únicamente de lo que hayan hecho los demás, es más, de que los demás hayan hecho algo, para poder recorrer por detrás y con el dedo alzado el camino ya inventado por algún creador de verdad.

Todos llevamos dentro un seleccionador de fútbol, un albañil y un presidente del gobierno, pero me da a mi que quizá, lo más sabio, sería dudar de todo…pero vamos, que esto es solo una opinión.

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Pensé que me moría, hace dos años, y escribí…

8 Ago

Por si no estoy aquí dentro de un rato, por si esas cosas salen mal que nunca se sabe por mucho que uno proyecte, sonría, dé lo mejor de si mismo. La macabra mano que gira la ruleta de lo que pueda pasar contempla lo mejor y lo peor, entonces, ¿por qué no yo?, ¿por qué no a mi?.
Es un 4%, en el afán médico de contabilizar la fuga del alma del cuerpo, un 4 de cada 100 posibilidades de abandonar el juego con un sonoro e inesperado Game Over sin posibilidad de reenganche.
Respiro bien.
Pero, por si me muero, quiero, dos puntos, guión, tabúlo:
– Dejar claro a los que me quieren que los quiero por el mero hecho de quererme, a los que no me soportan que lo entiendo, yo he pasado una enorme parte de mi vida sin poder soportarme, ya aprendí y ahora me quiero mucho, así que no desesperéis, ese aprendizaje para con todos necesita de constancia y ganas de ser algo más felices. Porque no, no eres feliz si odias. Lo siento, tu orgullo grita pero esa es la realidad que no puede tapar tu esputo.
– A mi mujer, Sofia, as de guía, estrella polar, gracias por aparecer, por mentirme y por inventar la realidad. Gracias por ser un bastón y una vara, de medir y golpear, una amiga con la que pasear e inventar, una continuo aprendizaje y un punto de vista diferente que ha hecho que mi mente siga creciendo. Te amo.
– A mi familia, como no, gracias por tanto, desde darme la vida hasta cuidarla hasta tener esa preocupación constante e infinita, por estar donde hay que estar como un 9 puro, siempre, sin pedir nada a cambio, sin contemplaciones.
– A los que creía amigos pero que no, a todos ellos, gracias por todo lo que me dieron y espero que entiendan que cuando hay situaciones difíciles no solo el que las pasa descubre quien tiene cerca, sino que cuando alguien al que crees que quieres lo pasa mal y realmente no te sientes en la necesidad de estar a su lado, ahí debes pararte a entender, sin mayor problema, que ese amor no es tal.
– A los que descubrieron que si que se preocupaban, que no les apetecía que desapareciera, a los que tuvieron esa hermosa iluminación en la que descubres cuanto te importa a alguien. Gracias y bienvienidos.
Se que suena dramático pero tengo que regalarme el serlo, pues como dije, es una posibilidad como otras más probables.
No quiero abandonar la partida sin tener hijos, sin tener nietos, sin sufrir algo más y disfrutar mil veces más, sin probar tantas cosas, sin viajar a China y quedarme tirado en unos cuantos aeropuertos. No quiero dejar el mundo sin ver la cara de mi mujer y de mi madre ante un nuevo miembro de la familia, sin descubrir si podremos viajar en el tiempo o a otras galaxias, si estamos solos en el universo y sin descubrir a que saben las pompas de jabón del jacuzzi de un hotel de 9 estrellas.
No quiero abandonar la vida porque tengo ganas de vivir, pero si tocara, me voy con un buen bagaje, con ganas de más, de más minutos sobre el cesped, todavía puedo dar más y hacerlo mejor.
Si se me regala otra oportunidad, como no, no dejaré que ni un solo segundo se pierda por el camino.

Ahora, trivializa tus problemas, y disfruta del ahora, YA….
Corre.