Vivir opinando

10 Ago

En este libro en blanco que se nos regala con la primera nalgada, uno, en el mejor de los casos, puede elegir que hacer con su tiempo, a qué dedicar los esfuerzos, qué habilidades aprender partiendo de las características innatas que la genética nos haya brindado…, o puede ponerse a opinar.

La opinión, siempre se dijo, como el culo, la tenemos todos, tan solo hay que engalanarla con algo de verborrea, maquillar los estertores para que no huelan demasiado a envidia, practicar primero con los abuelos frente a una obra, luego en un bar viendo un partido de España y ya está uno casi listo para escribir a doce puntos y con renglón y medio de separación que, el tal Usain Bolt, en realidad no es tan rápido, sino que el mundo gira demasiado despacio.

Opine, vomite sus frustraciones en cursiva, explique al mundo por qué anda tan equivocado aplaudiendo a unos o criticando a otros, ilustre con su incomprendida genialidad de escritorio en que dirección deberíamos ir, posiblemente tras usted. Díganos, por favor, en un plató de televisión con los dientes blanqueados y demasiada gomina, por qué debe usted exponer su opinión gritando por encima de los demás.

Para cada cosa que adoro hay un parecer muy bien escrito que lo tacha de basura. Y andaba jodido con eso, hasta que me di cuenta de que no quiero tener buen gusto, sino disfrutar con gusto de las cosas que me gustan.

Debe ser muy difícil el oficio de líder de opinión, usar la bílis como tinta y escribir de medio lado, mirando por encima de su propio hombro, para analizar con templante helado el trabajo de los demás, emitiendo un juicio final que lo hunda o catapulte, a lo operación triunfo.

Lo único malo de tal oficio es, que al levantarte por la mañana, dependes únicamente de lo que hayan hecho los demás, es más, de que los demás hayan hecho algo, para poder recorrer por detrás y con el dedo alzado el camino ya inventado por algún creador de verdad.

Todos llevamos dentro un seleccionador de fútbol, un albañil y un presidente del gobierno, pero me da a mi que quizá, lo más sabio, sería dudar de todo…pero vamos, que esto es solo una opinión.

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2 comentarios to “Vivir opinando”

  1. Pedro Benassi 10 de agosto de 2014 a 9:09 pm #

    Resumen de la entrada: “Buahh un tío criticó a los monologuistas canarios actuales por cansinos, tengo que hacerme el guay”.

    • aarongomezrosales 10 de agosto de 2014 a 9:15 pm #

      jajajajaja, no hombre, hacerme el guay tampoco, no me sale, era solo vomitar un poquito, que todos tenemos derecho a catarsis. De todas formas, gracias por el comentario y la agudeza, de corazón y de buen rollo te lo digo. Abrazo!

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