Archivo | Uncategorized RSS feed for this section

El curioso caso del público de comedia

22 Sep

Hay algo escondido en todos ustedes, algo fantástico, que puedo ver cada vez que me subo al escenario. Algo secreto que solo surge en esos momentos ausentes de convencionalismos, lejos del tedioso tic tac de la realidad, lejos del horario de oficina, apartados de aquello que llaman realidad, en aquel lugar tan tonto al que todos le tenemos miedo y afecto, ese pequeño cajón donde guardamos un cromo de fútbol, una muñeca desgastada, un soldadito de plomo.

Hay algo en esa sonrisa que dejan ver en el patio de butacas de cualquier local, de cualquier teatro, algo de niño, algo de niña, algo del adulto en el que se convirtió. Es una preciosa evolución atrás en el tiempo, antes de perder casi del todo aquello que ahora luchamos por recuperar a ratitos pagando una entrada.

Hay algo que me llevo a la cama después de cualquier actuación, esas caras jugetonas, esos Peters, esas Wendys, esos niños perdidos ansiosos por recuperar sus sueños perdidos…

Y yo les digo que al pasar la barca me dijo el barquero, que las niñas bonitas, esas, no pagan dinero, y el señor del bigote de la primera fila me cuenta que un, que dos, que tres, que Juan, Periquito y Andrés…y reímos todos, y al fondo una carcajada aguda me dice de sacar los boliches y que si le doy, me gano tu pimpa y tu bacota china…y ahí va, el conejo de la suerte, haciendo reverencia con su cara de inocencia. La mujer de la mirada arrugada sonríe de medio lado, y cuando le pregunto que a qué se dedica me suelta, ni corta ni perezosa, que miliquituli, y rompe a reír.

Cuando se enciende la luz del escenario, cuando cojo el micrófono por primera vez, les veo de brazos cruzados, expectantes, como quien sube a una montaña rusa y sabe que algo, aunque no sepa muy bien qué, va a pasar. Luego se empieza a crear la burbuja, ese mundo en el que hay que querer estar…y la mayoría de las veces, queremos. Yo no hago nada especial, tan solo abrir un fisco la puerta, para mirarles y susurrar: “ahí, está el camino, ¿te acuerdas?”. Entonces les veo, volver a ser esos niños, sentados ahí, puros, juguetones, deseando que aparezca la próxima excusa para ser felices.

 

La magia siempre ha estado ahí, la felicidad la tenemos bien protegida, aunque nos de miedo usarla día a día, por no se bien por qué costumbres heredadas.

Pero será un enorme placer seguir entornando la puerta.

Venga va, cuento hasta cien y ustedes se esconden.

1….

Anuncios

Vivir opinando

10 Ago

En este libro en blanco que se nos regala con la primera nalgada, uno, en el mejor de los casos, puede elegir que hacer con su tiempo, a qué dedicar los esfuerzos, qué habilidades aprender partiendo de las características innatas que la genética nos haya brindado…, o puede ponerse a opinar.

La opinión, siempre se dijo, como el culo, la tenemos todos, tan solo hay que engalanarla con algo de verborrea, maquillar los estertores para que no huelan demasiado a envidia, practicar primero con los abuelos frente a una obra, luego en un bar viendo un partido de España y ya está uno casi listo para escribir a doce puntos y con renglón y medio de separación que, el tal Usain Bolt, en realidad no es tan rápido, sino que el mundo gira demasiado despacio.

Opine, vomite sus frustraciones en cursiva, explique al mundo por qué anda tan equivocado aplaudiendo a unos o criticando a otros, ilustre con su incomprendida genialidad de escritorio en que dirección deberíamos ir, posiblemente tras usted. Díganos, por favor, en un plató de televisión con los dientes blanqueados y demasiada gomina, por qué debe usted exponer su opinión gritando por encima de los demás.

Para cada cosa que adoro hay un parecer muy bien escrito que lo tacha de basura. Y andaba jodido con eso, hasta que me di cuenta de que no quiero tener buen gusto, sino disfrutar con gusto de las cosas que me gustan.

Debe ser muy difícil el oficio de líder de opinión, usar la bílis como tinta y escribir de medio lado, mirando por encima de su propio hombro, para analizar con templante helado el trabajo de los demás, emitiendo un juicio final que lo hunda o catapulte, a lo operación triunfo.

Lo único malo de tal oficio es, que al levantarte por la mañana, dependes únicamente de lo que hayan hecho los demás, es más, de que los demás hayan hecho algo, para poder recorrer por detrás y con el dedo alzado el camino ya inventado por algún creador de verdad.

Todos llevamos dentro un seleccionador de fútbol, un albañil y un presidente del gobierno, pero me da a mi que quizá, lo más sabio, sería dudar de todo…pero vamos, que esto es solo una opinión.

Pensé que me moría, hace dos años, y escribí…

8 Ago

Por si no estoy aquí dentro de un rato, por si esas cosas salen mal que nunca se sabe por mucho que uno proyecte, sonría, dé lo mejor de si mismo. La macabra mano que gira la ruleta de lo que pueda pasar contempla lo mejor y lo peor, entonces, ¿por qué no yo?, ¿por qué no a mi?.
Es un 4%, en el afán médico de contabilizar la fuga del alma del cuerpo, un 4 de cada 100 posibilidades de abandonar el juego con un sonoro e inesperado Game Over sin posibilidad de reenganche.
Respiro bien.
Pero, por si me muero, quiero, dos puntos, guión, tabúlo:
– Dejar claro a los que me quieren que los quiero por el mero hecho de quererme, a los que no me soportan que lo entiendo, yo he pasado una enorme parte de mi vida sin poder soportarme, ya aprendí y ahora me quiero mucho, así que no desesperéis, ese aprendizaje para con todos necesita de constancia y ganas de ser algo más felices. Porque no, no eres feliz si odias. Lo siento, tu orgullo grita pero esa es la realidad que no puede tapar tu esputo.
– A mi mujer, Sofia, as de guía, estrella polar, gracias por aparecer, por mentirme y por inventar la realidad. Gracias por ser un bastón y una vara, de medir y golpear, una amiga con la que pasear e inventar, una continuo aprendizaje y un punto de vista diferente que ha hecho que mi mente siga creciendo. Te amo.
– A mi familia, como no, gracias por tanto, desde darme la vida hasta cuidarla hasta tener esa preocupación constante e infinita, por estar donde hay que estar como un 9 puro, siempre, sin pedir nada a cambio, sin contemplaciones.
– A los que creía amigos pero que no, a todos ellos, gracias por todo lo que me dieron y espero que entiendan que cuando hay situaciones difíciles no solo el que las pasa descubre quien tiene cerca, sino que cuando alguien al que crees que quieres lo pasa mal y realmente no te sientes en la necesidad de estar a su lado, ahí debes pararte a entender, sin mayor problema, que ese amor no es tal.
– A los que descubrieron que si que se preocupaban, que no les apetecía que desapareciera, a los que tuvieron esa hermosa iluminación en la que descubres cuanto te importa a alguien. Gracias y bienvienidos.
Se que suena dramático pero tengo que regalarme el serlo, pues como dije, es una posibilidad como otras más probables.
No quiero abandonar la partida sin tener hijos, sin tener nietos, sin sufrir algo más y disfrutar mil veces más, sin probar tantas cosas, sin viajar a China y quedarme tirado en unos cuantos aeropuertos. No quiero dejar el mundo sin ver la cara de mi mujer y de mi madre ante un nuevo miembro de la familia, sin descubrir si podremos viajar en el tiempo o a otras galaxias, si estamos solos en el universo y sin descubrir a que saben las pompas de jabón del jacuzzi de un hotel de 9 estrellas.
No quiero abandonar la vida porque tengo ganas de vivir, pero si tocara, me voy con un buen bagaje, con ganas de más, de más minutos sobre el cesped, todavía puedo dar más y hacerlo mejor.
Si se me regala otra oportunidad, como no, no dejaré que ni un solo segundo se pierda por el camino.

Ahora, trivializa tus problemas, y disfruta del ahora, YA….
Corre.

Currículum Alternativo

21 May

Nací de madrugada, pero eso a nadie le importa. Tengo la edad de un personaje de ficción. Soy el pequeño, pero el más alto.

La banda sonora de una película a punto de comenzar, que con sus primeros acordes intenta insuflarte la pasión de quien la ideó. Así me siento.

El primer impulso, la primera brazada, la primera palabra, el primer hombro desnudo que descubres, el primer olor a piel. Así me esfuerzo por sentirme.

El niño que descubre que detrás de aquel edificio, está el resto del mundo. El niño que descubre que mezclando dos colores, nace un tercero. El niño que crece y descubre que crecer es mejorar la manera de seguir jugando. Así estoy siempre.

Escalando montañas de palabras. Bailando con miedos. Jugando al escondite con lo tóxico. Dejando que los cócteles químicos se asienten, se hagan míos. Así vengo estando.

El pesado que echa azúcar de más en cada frase. El idiota de la guitarra en las acampadas. El que quería deprimirse, solo un poco, cuando llovía tras la ventana. El sensible comercial, el bohemio de revista, el que disfruta de las emociones y deja que le atraviesen. Así he sido siempre.

El que sabe que decir “soy así” es uno de los más claros actos de vagancia. Porque mutar es, intuyo, algo inteligente. Eternamente equivocado. Viviendo donde se hace pie, pero se puede bucear.

Absoluto echador de menos. Profundo creador de más. Yonki de la dulce melancolía. Adicto a la completa felicidad.

Tú. Yo. Mi. Él. Ella. Ser. Padre invisible. Niñato flojeras. Flaco. Calvo en ciernes. Adulador. Mentiroso de profesión. Idiota a sueldo. Amante dedicado. Amante poco delicado. Antiguo deportista. Futuro barrigón. Conductor de la curva de los treinta. Maricón frustrado. Canario enamorado. Odiador de murallas. Inventor de cualquier mundo que evada. Evocador. Ansioso. Miedoso. Futuro quien sabe. Eterno quien soy. Reconstructor.

 

Aarón Gómez. Currículum alternativo.

Para cualquier cosa, voy volando.

El dolor más dulce

18 May

El dolor más dulce

Es tener que olvidarte sin llegar a conocerte. Es saberte de memoria sin tener idea de ti.

Es planear una vida a tu lado vestido de despedida, es lamerme estas heridas, es creerme pobre de mi.

 

Me guardo este dolor tan amargo, rehago mi hoja de ruta, me pongo doble de azúcar, y sin remedio me hago cargo, me sumo de nuevo al letargo de este verano largo, ya se verá.

 

Este dolor tan dulce

De no aceptar los finales, de no romperte las telas, de inventarme una secuela, de no parar de imaginar.

Qué hubiera sido de este cuento, si en vez de esperar al tiempo, hubiera corrido en su busca, con espada, sin armadura, y aquellas ganas de matar.

 

Me guardo mi moraleja, impugno este ‘the end’ sin beso, patearé hasta que se quiebren los huesos, o hasta que acabe entre rejas, que es, de lejos, mucho mejor final.

 

Porque este sonar sin ruido, este silencio forzando al olvido, ni es cierto ni es natural.

Los gritos los callan las bocas, y no bolsillos repletos de rocas, que aquí, compuesto y con traje, y con esta ventana rota, aún contemplo el paisaje.

 

El dolor más dulce lleva doble de ausencia, y un recuerdo que repite.

6 May

Existe una cosita, un algo pequeñito, una cuota a plazo fija casi imperceptible que se paga por ser feliz. Un remanente que queda ahí, un poso al que acudir, compuesto por ciscos diminutos que tienen la dudosa habilidad de fugarse a la primera corriente de aire.

Existen también cementos que fijan en recuerdo, el anterior y el que, ahora, se está fabricando. Escribo mientras me dibujo una sonrisa. Por lo que soy ahora, por haber encontrado un nuevo pegamento con el que diseñar el collage de nuestro momento, real y maravillosamente inventado por dos mentes especiales, por dos dementes adictos al detalle.

Desnúdate, desnúdame, de ropas y frases hechas, haz que elija como estás haciendo, el camino sin marcar, el sendero cerrado por peligro de desprendimiento, la ruta mágica, allí donde nada se sabe del último que la tomó.

No quiero mapas, no quiero timón, señalaré la dirección al grito de “tierra” y haré el ruido del romper de las olas con la boca mientras empuño una espada invisible.

Juega conmigo, para siempre, pero antes, te muestro mis juguetes, uno a uno, como un niño que conoce a una niña y la lleva de la mano a mostrar sus tesoros.

Pasa, acuéstate, vamos a buscar formas en las nubes.

Me gustó más el libro

23 Abr

Desde Macondo a Nunca Jamás, haciendo escala en Fantasía y guiado por tortugas sobre elefantes, la magia de las historias contadas emana de los dedos de Raistlin o Gandalf, mientras Fizban busca su sombrero y Potter su destino, las intermitencias de la muerte desaparecen para recordarnos que entre letras, existe la inmortalidad. Da igual si ensayas tu ceguera porque siempre habrá luz y lucidez entre los libros que forjarán los pilares de tu tierra, y nosotros, renglones torcidos de Dios, celebraremos en petite comité nuestra propia conjura de necios para vanagloriarnos de que alguien, algún día, creó una fundación de soñadores para que nos preguntáramos por mil y una noches si los androides sueñan con ovejas eléctricas, o si entre cumbres borrascosas existen al fin grandes esperanzas de encontrar nuestro crimen y nuestro castigo.

Nuestra odisea comienza con el perfume a nuevo de cada cuaderno dorado que cae en nuestras manos, y comienza en nuestra mente una nueva guerra, una nueva paz, un nuevo amanecer de un Sol desnudo.

Porque jamás tendremos, acompañados por las letras, ni cien segundos de soledad, aunque sentiremos lo que un lobo estepario mientras contempla mil soles en el cielo y cometas espléndidos.

Leer es, sin duda, un nuevo mundo sin fin, un plan infinito, es, la crónica de una nueva vida anunciada.

Feliz día del Libro